2 de febrero de 2018

Reposición: un factor clave para tambos

Las mejoras en ese indicador tienen impacto directo sobre el resultado de las empresas lecheras.

El porcentaje de reposición en tambos –la porción de vacas que es necesario incorporar para mantener el rodeo constante– es un costo de gran magnitud que no suele ser considerado en muchas empresas lecheras.

“Las mejoras que se generen en ese indicador tienen impacto directo sobre el resultado económico de las empresas tamberas y permitirá a los empresarios mejorar su margen por hectárea con un bajo costo de inversión”, explica el último informe Microeconómico CREA.

Un análisis reciente de las gestiones lecheras CREA 2015/16 reveló que, a nivel nacional, la necesidad de reposición de vientres representó en ese ejercicio un 20% del costo total (el segundo en importancia detrás de la alimentación), con un mínimo de 15% en a zona Este y un máximo de 26% en la región Oeste (ver gráfico 1).

Los establecimientos de las diferentes zonas lecheras con 180 vacas totales registraron una necesidad de reposición promedio de 29%. Si en el ciclo 2016/17 ese indicador se hubiese logrado reducir en un punto porcentual, eso habría representado –para esa escala de tambos– incorporar siete animales menos, con el consiguiente ahorro de costos. “Esa mejora representarían un aumento del 11% en el Margen Bruto por hectárea por vaca total”, señala el informe CREA.

“Si quisiéramos disminuir la reposición deberíamos trabajar en bajar los porcentajes de muertes y descartes involuntarios: aproximadamente el 70% de la mortandad en un tambo se presenta durante la etapa de transición (21 días pre y posparto). Mejorar los resultados en ese período no representa un costo significativo, ya que las medidas se enfocan en capacitación del personal y planificación correcta de alimentación pre y post parto”, agrega el documento.

Los factores que mayor incidencia suelen tener en la disminución de la cantidad muertes en el período crítico son aquellos que contribuyen a evitar los problemas de barro y estrés calórico. “Con respecto al barro, es fundamental invertir en dimensionar bien los corrales de espera para el tamaño de los rodeos, terraplenar y consolidar los accesos al tambo, abovedar calles y pensar en condiciones lógicas de encierres de vacas”, aconseja el informe.

En cuanto al estrés calórico, las principales acciones recomendadas consisten en definir una adecuada rutina de verano, buena distribución del agua en el campo para que los animales que pastorean y colocar dispositivos de refrigeración en corrales de espera (aspersores de agua, ventilación y sombra).

Gráfco 1. Participación porcentual de rubros de costos sobre el ingreso de leche para distintas regiones CREA. Ciclo 2015/16

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