2 de marzo de 2021

Perspectivas del mercado ganadero

Señales de fatiga en la oferta de hacienda.

El ajuste de precios registrado en el último trimestre en el valor de la hacienda terminada constituye una señal de que la oferta está teniendo dificultades para seguirle el ritmo a la demanda.

En diferentes regiones ganaderas –donde las condiciones climáticas lo permiten– se está priorizando el uso del pasto ante la desfavorable relación de maíz/carne y eso extiende los períodos de terminación y, por ende, también el ingreso de los animales al mercado.

El año pasado la mayor parte del crecimiento de la faena se explicó a partir de la categoría de machos jóvenes (novillitos de dos a cuatro dientes), los cuales, en caso de permanecer más tiempo en los campos, promoverían un caudal de oferta más distribuido en el tiempo, aunque, al final del recorrido, terminasen aportando más kilos de carne.

Simultáneamente, el ingreso de hacienda a los feedlots se muestra en descenso a causa de los márgenes negativos presentes en la actividad, los cuales, si bien no son tan desfavorables como los registrados en la mayor parte de 2020, siguen sin poder tener números satisfactorios.

“La pregunta que nos hacemos es si la baja ocupación de los corrales puede llegar a tener un impacto en la oferta de carne, teniendo en cuenta el importante peso que los feedlots tienen en la cantidad de hacienda faenada a nivel nacional”, apuntó Santiago Fioretti, integrante del Área de Ganadería de CREA, durante una charla virtual ofrecida a miembros de la red CREA.

 

Por otra parte, mientras que en 2020 buena parte de la demanda de terneros/as se gestó con el propósito de buscar un “refugio” contra la desvalorización del peso argentino, el hecho de que esos negocios registraran pérdidas nominales importantes aseguraría que este año ese fenómeno no se vuelva a registrar en la misma magnitud. A su vez, los que retuvieron o compraron hembras con el mismo fin, también fueron encontrando un límite en la capacidad de carga de sus sistemas productivos.

Los temores relativos a una restricción hídrica –en función de la actual fase climática “Niña”– que afectase a buena parte de las regiones ganaderas argentinas, no se cumplieron de la forma pronosticada, aunque algunas zonas particulares necesitan aportes urgentes de agua. Eso, por el momento, alejó el escenario de una sobreventa de hacienda y vientres con el propósito de “liberar” campo.

En cuanto a la demanda, si bien el poder adquisitivo de la mayor parte de las familias argentinas viene cayendo, el hecho de que la pandemia haya modificado de manera radical los hábitos de consumo contribuye a sostener las compras de alimentos en general y de carne vacuna en particular.

En lo que respecta a los frigoríficos exportadores, la fuerza de compra de los mismos está seriamente limitada por los derechos de exportación y las distorsiones cambiarias, aunque la firmeza de la demanda china sigue impulsando el valor de las vacas, dado que la mayor parte de los cortes enviados a la nación asiática provienen de esa categoría.

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