1 de abril de 2020

Las empresas ante la pandemia

Apuntes y reflexiones para los tiempos que corren

Adaptarse todo el tiempo. Esa parece ser la constante por estos tiempos. Las páginas del Boletín Oficial se llenan de nuevas reglas todos los días. No quedo régimen normativo sin modificar: el laboral, el societario, el cambiario y de bancos, el de migraciones, el de transporte, el de relaciones familiares y contando. No sabemos por cuánto tiempo tendremos un régimen legal de emergencia y, lo que es peor, cuántas de esas normas podrían continuar vigentes una vez finalizada la actual coyuntura.

Veamos. Hasta ahora, no ha habido cambios en materia impositiva. Mismos impuestos, mismos vencimientos, mismas obligaciones formales. Los anticipos del impuesto a las Ganancias, la presentación de balances y Declaraciones Juradas todavía tienen la misma fecha de siempre. El pedido de prórroga ya está hecho y, por ahora, sólo se estiró el plazo para ingresar a la moratoria MiPymes aduanera, impositiva y de seguridad social.

Aún están vigentes algunas restricciones municipales para el transporte de mercaderías y alimentos, aunque desactivándose artesanalmente, gracias a los buenos oficios de las entidades y algunas cámaras.

Para los asesores, el trabajo con las autoridades se nos volvió quirúrgico: destrabar una situación, aclarar el régimen aplicable a otra, llamados, notas y así. Aquí una primera reflexión: en momentos como estos, se ve la muñeca de los dirigentes y la utilidad de las instituciones para incidir en la agenda pública. Hay silencios muy productivos y cacareos que no son más que eso. Para nuestras empresas, es una oportunidad para repasar sus afiliaciones y asociaciones, y de continuar, revisar su compromiso de participación.

Para los productores primarios y la familia contratista, la logística de cosecha y siembra, lluvias mediante, también sufre alteraciones. Fletes y viajes más engorrosos. Cuidados en el contacto interpersonal, precauciones de seguridad e higiene y permisos precarios para transitar.

Si esto sigue, será una buena práctica ordenar todo este papelerío, porque puede tener otras derivaciones legales que en el apuro se pueden pasar por alto (exclusiones en nuestros seguros y hasta en las ART, por citar algunos).

Los contratos están todos bajo sospecha por algo que los abogados llamamos “imprevisión o fuerza mayor”: sin dudas las renegociaciones van a estar a la orden del día. Aplauso para algunos sindicatos que ponen el hombro para cuidar a los laburantes y también la productividad. Habrá que anticiparse hablando con los que saben. Las buenas prácticas ahora deberán escribirse con mayúsculas, y serán no solo agropecuarias, sino empresariales y laborales.

Una de las cosas “positivas” del encierro (si es que acaso las tiene) es que se parece a los días de lluvia en el campo: es una oportunidad para ordenar papeles, ponerse al día con las tareas incómodas (de paso, hacer un buen cierre de balance contable antes de junio) y tener charlas serenas con personas que nos ayuden a pensar en el futuro de nuestras empresas.

En cuanto al derecho laboral, podríamos comentar las normas de emergencia que se publicaron en estos días, pero la verdad es que cambian todo el tiempo. Teletrabajo, suspensiones, fuerza mayor, licencias. Cargas sociales sí, cargas sociales no. Todos nos volvimos abogados. Una sugerencia que no cambia: es una buena oportunidad para trabajar un protocolo de empresa (no digo solamente el viejo conocido protocolo familiar, sino el reglamento interno de todos los días). El apuro en ordenar los turnos, horarios y cuidados por el contagio del virus hizo que, de hecho, cambiemos muchas reglas con nuestros equipos de trabajo. Hagamos un esfuerzo más y podemos tener un reglamento para el futuro, cuando vuelva la normalidad.

Indudablemente, el 2020 va a marcar cambios duraderos en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. La tecnología, por ejemplo. A los tumbos adoptamos todos los medios posibles para estar comunicados y hacer los trámites indispensables. Corrimos para mejorar la conectividad en nuestros campos y muchos en nuestras empresas tuvimos que hacer un curso acelerado sobre herramientas digitales.

Otra vez, la realidad nos sopapeó y puso en evidencia la baja tecnología con la que todavía manejamos nuestras finanzas y operaciones bancarias. Sin dudas, las empresas cuyo equipo de trabajo esté mejor capacitado para la economía digital van a capitalizar más esta experiencia.

Como siempre, en las malas hay que invertir más recursos en asesores y planificación. Y si no que nos lo digan a los miembros CREA: qué importante es tener al grupo cerca en esta época, aunque la cuota pese un poco más de lo previsto en el presupuesto (incluso vía Zoom uno se siente acompañado). Si hasta la Inspección General de Justicia permitió que las asambleas societarias se puedan hacer por videollamada.

Es tiempo de tomar decisiones y poner en marcha cambios. Y, más que nunca, hacerlo acompañados. A reunir la tropa entonces: el empresario, el equipo, los asesores –contadores, abogados, consultores–, los contratistas, proveedores, clientes, corredores, transportistas, nuestro oficial de cuentas, las instituciones de las que formamos parte y los actores que forman parte de nuestras comunidades. Todo el equipo más cerca y comunicado que nunca. Como en la vieja matera, con el fuego prendido y la ronda de novedades diaria, sólo que esta vez cada uno con su mate.

Hugo Rossi

Integrante de Rossi Amadeo Abogados. Miembro del CREA Monte (región Sudeste)

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