11 de noviembre de 2020

La tecnología digital como aliada del agro

Un factor crítico para afrontar los desafíos que vienen en camino.

La actividad agrícola se encuentra actualmente desafiada por la evolución de la humanidad en dos órdenes diferentes. Por un lado, la clase emergente mundial –localizada fundamentalmente en Asia, África y Medio Oriente– incorporó a su dieta diaria las proteínas animales, algo que décadas atrás estaba reservado para solamente algunas naciones. Por otra parte, la sofisticación de los consumidores y la expansión demográfica exige que la cadena agroindustrial valide socialmente todos sus procesos productivos.

“La tendencia es ir hacia un agro más segmentado, más transparente y sobre todo más conectado con los consumidores”, indicó Federico Bert, líder de la unidad de Investigación y Desarrollo de CREA, durante un evento virtual organizado hoy miércoles por CREA y BASF y realizado por La Nación.

“Estamos pasando de un modelo lineal de desarrollo de tecnologías, donde en un laboratorio se desarrollaba algo, luego se testeaba para después adoptarse, a otro modelo en red en el que existe involucramiento y diálogo entre productores y desarrolladores para que la propuesta de valor esté más enfocada en la problemática real del usuario”, añadió.

Bert resaltó que la digitalización de datos junto con el uso de algoritmos y programas robóticos de aprendizaje (machine learning) permiten –y permitirán de manera creciente– la automatización de operaciones y funciones cognitivas orientadas a que los humanos dispongan de mayor cantidad de tiempo para enfocarse en el estudio de problemas complejos. Aunque advirtió que “si no hay rentabilidad o infraestructura, es difícil pensar que podamos llegar a ganar esa carrera”.

En esa misma línea, Hernán Ghiglione, gerente de Investigación y Desarrollo de BASF, apuntó que las actividades operativas tenderán a desaparecer con la ayuda de sensores, robótica y aplicaciones digitales, mientras que el valor agregado del factor humano estará crecientemente dedicado a la gestión intelectual con el propósito de mejorar la calidad de las decisiones.

“Somos muy buenos capturando datos, pero para convertirlos en información necesitamos analizarlos y procesarlos para que nos ayuden a tomar decisiones; ya están disponibles algunas tecnologías que nos van a permitir lograr eso”, precisó.

El directivo de BASF recordó que la compañía cuenta con una plataforma tecnológica (xarvio) integrada por un módulo (Field Manager) que permite gestionar en tiempo real mapas de aplicación variable de insumos, junto a otro (Scouting) que facilita la detección de enfermedades y malezas con solo tomar una foto con el celular.

“Las herramientas digitales nos ayudan a proteger los cultivos de la mejor manera, utilizando fitosanitarios en la dosis y el momento correspondiente, así como en el lugar adecuado y no en toda la superficie de un campo; en un futuro probablemente las decisiones se tomen planta por planta”, proyectó.

Por su parte, David Hugues, presidente de Traulenco, empresa integrante del CREA Seguí-La Oriental (región norte de Buenos Aires), explicó que la actividad agrícola, además de generar alimentos, está crecientemente enfocada en la generación de servicios ecosistémicos indispensables para mitigar los efectos del cambio climático.

“Buscamos tener la mayor parte del año algo verde creciendo en el campo; si puede ser vendido como grano o consumido como forraje, mejor, pero también empleamos cultivos de servicio para proteger y nutrir el suelo”, aseguró.

Los avances de la revolución que viene en camino también transformarán la manera de producir en el sector pecuario. “Creemos que la ganadería tiene un potencial enorme para crecer a través de las tecnologías digitales”, comentó Juan Martín Miretti de Agrolam (Cabaña Pilagá), empresa integrante de los grupos CREA Guayacán y Quimilí (región Chaco Santiagueño).

Agrolam realiza el seguimiento y planificación de la oferta forrajera a través de imágenes satelitales –por medio del Tablero de Control Forrajero CREA–, además de gestionar la evolución de la ganancia de peso a nivel individual de cada bovino con la ayuda de la plataforma Cattler.

También utiliza la plataforma Carnes Validadas para realizar una trazabilidad individual en blockchain, lo que permite la creación un código de identificación único para cada animal, que puede emplearse para que el consumidor final sepa de dónde provino el mismo, cómo fue alimentado e incluso ver imágenes del establecimiento de origen.

“En el mundo la elección de la carne vacuna se hace en función de los atributos del producto logrados en origen y con estas tecnologías que permiten hacer una trazabilidad individual nos acercamos a esa demanda”, señaló Miretti.

El video completo del evento puede verse aquí.

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