13 de febrero de 2018

Tucumán: la fuerza del trabajo en red

Una experiencia en la que participó el CREA Cañaverales.

En mayo de 2010 las autoridades de la Agencia de Extensión Rural Banda del Río Salí, dependiente del INTA Famaillá, convocaron a diversos actores e instituciones del departamento tucumano de Cruz Alta para evaluar una estrategia orientada a la erradicación gradual de la quema de caña de azúcar (una práctica que contamina la atmósfera, además de favorecer las pérdidas de carbono y nitrógeno del suelo).

Así fue como se reunieron autoridades ambientales del Estado provincial, la policía local, hospitales y escuelas, además de productores agropecuarios y técnicos del INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), para conformar una organización interinstitucional y multidisciplinaria: la Mesa de Gestión Ambiental de Cruz Alta (MGA).

Posteriormente se fueron sumando nuevos integrantes al MGA, entre los que se incluyen el CREA Cañaverales. Proyungas, Complejo Azucarero Concepción, Salta Refrescos S.A. (Ingenio Famaillá) y José Minetti Saci (Ingenio Bella Vista).

Durante los tres primeros años, la MGA elaboró un programa voluntario de erradicación progresiva de la quema de caña de azúcar en el departamento a modo de prueba piloto. Estaba diseñado para productores cañeros de hasta 50 hectáreas, dado que el decreto provincial 795/3 (2005), que prohíbe la práctica de quema de la caña de azúcar en el marco de un plan de reducción gradual que contempla un plazo total de veinte años, especificaba que debería implementarse un régimen especial para minifundistas de hasta 50 hectáreas. Pero no pudo implementarse porque no consiguió la aprobación de las autoridades del gobierno provincial.

Sin embargo, después de tres años de trabajo en el territorio, se observó una reducción de la quema de caña en pie y una importante mejora de las prácticas culturales por parte de los productores del sector este de la provincia. También se detectó una mayor inversión en los establecimientos más grandes en lo que respecta a  la puesta en funcionamiento de mecanismos para evitar incendios.

A partir del año 2013, los integrantes de la MGA comenzaron a trabajar en el diseño de una propuesta de certificación de producción de caña de azúcar sin uso de fuego con el propósito de incorporar Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) a la actividad, la cual contó con validación LocalG.A.P (un programa regional de la compañía GlobalG.A.P). Tucumán se convirtió así en el primer lugar del mundo que posee un protocolo internacional de gestión ambiental en caña de azúcar. Hasta la fecha se llevan certificadas en la provincia más de 15.000 hectáreas.

Con el objetivo de ampliar la cobertura y eficientizar la normativa LocalG.A.P., los integrantes de la MGA se encuentran trabajando en capacitaciones, a cargo de personal de Defensa Civil, orientadas a auditar y mejorar las normas de prevención, control y manejo de fuego en campos certificados; articulación con técnicos del Sistema de Información Territorial (SIT) de INTA y EEAOC para optimizar el funcionamiento de los sistemas de localización de campos certificados; jornadas de inducción sobre el sistema de certificación destinadas a productores del este de Tucumán; charlas de concientización sobre los riesgos que generan las quemas en los alrededores del Aeropuerto Benjamín Matienzo; y formación de matriculados del colegio local de agrónomos (CIAZT) para que puedan implementar certificaciones.

También se diseño de un acta compromiso de Buenas Prácticas Agrícolas, certificada ante escribano público previo al tiempo de cosecha, para que productores que no estén certificados puedan acreditar la realización de  medidas preventivas ante la Dirección de Fiscalización Ambiental de la provincia de Tucumán.

Además, se incluyó en la MGA a representantes de organismos que tengan responsabilidad en el estado de las banquinas de rutas provinciales y nacionales, así como de los que tengan injerencia en las recolecciones de residuos domiciliarios, de manera tal de definir acciones conjuntas.

En los últimos tiempos se está trabajando en la adopción de alternativas que permitan la valorización de los Residuos Agrícolas de Cosecha (RAC) de la caña de azúcar. En ese sentido, por ejemplo, se diseñó un plan de capacitaciones demostrativas sobre elaboración de pellets y briquetas en fincas de productores.

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