6 de enero de 2021

Comunicación como estrategia de supervivencia

El caso de Chacra Don Ángel en la localidad bonaerense de Tandil.

Cuando los agentes de Defensa Civil de Tandil ingresaron por tercera vez al establecimiento lechero para verificar una pulverización, José María Cano comprendió que sus vecinos, luego de ver un mosquito, seguirían realizando denuncias hasta cansarlo. Entonces decidió que lo más conveniente era aceptar el desafío de adaptarse al entorno. Por eso, en 2016 Chacra Don Ángel dejó de aplicar fitosanitarios.

Si bien el establecimiento, fundado seis décadas atrás por los inmigrantes españoles Amador y Josefa López, se encontraba originalmente en las afueras de la ciudad bonaerense de Tandil, en los últimos años, debido a la expansión urbana, comenzó a estar rodeado por barrios y casas quintas.

José –quien fue asesor del CREA Maipú– asumió la administración del tambo en 2011, cuando su suegro empezó a tener problemas de salud, para luego delegar la dirección técnica de la empresa en Francisco Furlong. Ese mismo año, a partir de una revaluación inmobiliaria realizada por la agencia impositiva bonaerense, los impuestos provinciales que pagaba el tambo de 109 hectáreas –medidos en litros de leche– se multiplicaron por ocho.

En 2014, para intentar generar un ingreso adicional que permitiera hacer frente a esa nueva obligación, levantaron un espacio deportivo (EDAL) con nueve canchas de Fútbol 11: en una oportunidad, el plantel de Boca Juniors realizó allí la pretemporada, y regularmente se organizan torneos intercolegiales y universitarios.

“La intención de Amador López era conservar el patrimonio familiar hasta que las futuras generaciones de la empresa –mis hijos y sobrino– alcanzaran la mayoría de edad y decidieran qué hacer con ella”, explica José.

El administrador de Chacra Don Ángel –que actualmente cuenta con unas 200 vacas en ordeñe– decidió, entonces, implementar un programa de vinculación institucional y comunicación orientado a posicionar al establecimiento como un proveedor de servicios para la comunidad.

Así fue que en 2017 firmaron un convenio con la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires –Unicen, localizada en Tandil–, por medio del cual los alumnos pueden visitar el establecimiento para observar in situ los conceptos teóricos aprendidos en las aulas.

Ese mismo año también comenzaron a recibir visitas de colegios primarios de la región. “Valoramos la comunicación en todos los órdenes posibles: la interna con los integrantes de la familia, que son quienes deben internalizar la idea en primer lugar, comunicándosela de la manera más detallada posible; también con los empleados, que pueden aportar o ayudar en la comunicación, y, por supuesto, la comunidad. Desde 2014 recibimos visitas de estudiantes de colegios primarios en el marco de una línea temática que denominamos Relaciones sociales y productivas entre el campo y la ciudad”, remarca José.

De hecho, mejoraron la eficiencia de uso del agua empleada luego de que una tesis doctoral sobre huella hídrica determinara que el tambo empleaba más de ocho litros de ese recurso por litro de leche producido. “Gracias al rediseño de los tanques y del sistema de distribución de agua logramos reducir el consumo a menos de dos litros de agua por litro de leche”, asegura. Así, pasaron a recuperar el agua de las placas de frío del tanque para derivarla hacia un colector y redistribuirla como agua de bebida de los animales. También implementaron una técnica que consiste en hacer caminar a las vacas durante algunos minutos, antes de salir de los potreros rumbo a la sala de ordeñe, para reducir la cantidad de bosteos en este sector y, por ende, el uso de agua de lavado.

En 2019 los invitaron a ser parte de la Ruta del Queso Tandilero, que los llevó a abrir sus puertas al público en general, con un recorrido de agroturismo educativo diseñado por el Clúster Quesero Tandil, la dirección de Turismo local y la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicen.

La leche se vende a pymes lácteas ubicadas en la zona de influencia de Tandil. Para conferirle valor agregado a su producto, llegaron a un acuerdo con algunos clientes, quienes permiten que los quesos y dulces de leche elaborados con materia prima proveniente de Chacra Don Ángel lleven un adhesivo –diseñado por la empresa lechera– donde se informa que ese producto fue producido con leche del tambo.

También comercializan “huevos agroecológicos” y “pollos pastoriles con patas” –una marca distintiva que garantiza el origen del producto–, que cuentan con una elevada demanda entre los consumidores de la región. “Nos propusimos desarrollar un mercado de cercanía en un entorno de puertas abiertas, en el cual todos aquellos que lo deseen pueden venir a visitarnos, para conocer cómo se producen los alimentos que consumen”, señala José.

Chacra Don Ángel cuenta con más de 2400 seguidores en su sitio de Instagram (chacradonangel) y más de 850 en Facebook (@chacradonangel); también tiene un canal de YouTube desarrollado por el sobrino de José. Actualmente se encuentran rediseñando su sitio web (chacradonangel.com). “La transparencia y la comunicación son los ejes fundamentales para transformar a la empresa en un activo social de la comunidad, algo que, además de generar ingresos alternativos, nos llena de orgullo”, resalta el empresario.

El artículo completo puede leerse en la última edición de la Revista CREA.

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