24 de julio de 2019

El mundo no sería mejor sin la ganadería

La actividad pecuaria desarrollada en el Mercosur es sostenible si se la mide con criterios adecuados

“El mundo, desde el punto de vista ambiental, no sería mejor sin la ganadería, sino mucho peor y eso lo tenemos que destacar”. Así lo indicó Cristian Feldkamp, director ejecutivo de CREA, durante una conferencia ofrecida en la “Mesa de las Carnes” que se está desarrollando en la Expo Rural de Palermo.

“Los criterios de sostenibilidad hoy se discuten en la sociedad”, remarcó Feldkamp, para luego agregar que no todos los que participan del debate cuentan con formación científica ni interés en adquirir tales conocimientos.

Una encuesta reciente realizada por el instituto de Medio Ambiente y Ecología de la Universidad del Salvador detectó que el 60% de los consultados indicó que considera a las ONG la fuente más confiable para obtener información sobre el cambio climático, mientras que, en el caso de las fuentes científicas, esa proporción es del 20%. “En estas cuestiones lo emocional tiene muchas veces mayor influencia que los datos científicos”, explicó Feldkamp.

El director ejecutivo de CREA dijo que, frente a esa realidad podemos tomar diferentes actitudes, tales como negación, ira o depresión, pero que lo más efectivo es asumir lo que sucede para generar propuestas superadoras.

“No vamos a convencer a la mayoría por tener el mejor estudio científico. Hoy en CREA estamos en la etapa de aceptación del problema y por eso estamos trabajando con otros actores al respecto”, apuntó.

Una de las acciones emprendidas por CREA es la participación en el Grupo de Países Productores del Sur (GPS), una organización integrada por referentes de las cuatro naciones del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) comprometidos con la producción agroalimentaria sostenible. 

Ernesto Viglizzo, investigador del Conicet y miembro honorario de CREA, quien participó del panel sobre sostenibilidad de la “Mesa de las Carnes” –que fue coordinado por Eduardo Serantes– explicó que una de las acciones realizadas por GPS es la evaluación de las metodologías empleadas para medir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Viglizzo resaltó que el metano –gas de efecto invernadero generado por los  bovinos– equivale, al momento de medir los GEI, a 23 toneladas de dióxido de carbono (que representa alrededor del 75% del total de las emisiones globales), mientras que una tonelada de óxido nitroso equivale a más de 300 de dióxido de carbono. 

“Las evidencias científicas muestran que el dióxido de carbono dura unos 1000 años o más en la atmósfera y el óxido nitroso se calcula que tiene una duración de 100 a 120 años, pero el metano en apenas unos 10 años desaparece”, explicó el investigador, quien asesora en temas ambientales al GPS y a la Sociedad Rural Argentina (SRA).

“Eso nos hace replantear la situación, porque una cuestión es medir la emisión de GEI en el presente y otra considerando el efecto de largo plazo, lo que cambia completamente el panorama; si bien esto no está internalizado en la forma de evaluar las emisiones, lo vamos a tener que tener en cuenta”, añadió.

Viglizzo además comentó que los criterios para medir GEI se originaron en regiones del Hemisferio Norte en las cuales la ganadería se produce en sistemas intensivos confinados, mientras que en el Mercosur gran parte de la actividad pecuaria se desarrolla en pastizales.

“En el GPS sostenemos la hipótesis de que las tierras de pastoreo tienen una capacidad de secuestro de carbono muy significativa, para lo cual realizamos un meta-análisis que involucró 378 artículos publicados en revistas científicas muy prestigiosas, en el cual encontramos que en las áreas de pastoreo existe evidencia de un nivel de secuestro de carbono importante”, apuntó.

El investigador indicó que, además de medir las emisiones de GEI generadas por vacunos, tendría que considerarse el efecto compensador de las pasturas para lograr un balance de emisiones de la actividad que sea más representativo de la realidad presente en el Mercosur. “Los bovinos generan emisiones, pero en nuestra región eso es compensando por las pastizales”, resaltó.

Otro aspecto controvertido por revistar en el diseño de la metodología del cálculo de GEI es que, al momento de calcular las emisiones producidas por el sector ganadero, se suman las GEI provenientes de las manufacturas de fertilizantes y fitosanitarios. “La huella de carbono de la ganadería se reduce significativamente cuando se elimina esa distorsión. Y eso, vinculado con los secuestros de carbono de los sistemas pastoriles, genera un balance de emisiones muchísimo menor”, consideró Viglizzo. 

“No tenemos que comprar a libro cerrado los sistemas de mediciones que vienen de otro lado y que no contemplan la realidad de nuestros sistemas de producción; tenemos que comenzar a diseñar nuestro propio sistema de medición”, concluyó.

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