12 de marzo de 2021

“El Movimiento puede alcanzar lugares inimaginables”

La visión de Francisco Iguerabide, miembro del Consejo Consultivo, presidente de la entidad entre 2015 y 2017

Aunque su formación académica fue en la Universidad Católica Argentina, donde estudió Ingeniería en Producción Agropecuaria, Francisco Iguerabide atribuye buena parte de su formación al mundo CREA. “Lo bueno del Movimiento es que promueve valores a través del hacer. Si los valores no se demuestran haciendo quedan en la mera declamación. Siempre que me he encontrado frente a una situación de gran exigencia, ser parte un grupo me ayudó a generar un cambio superador, un crecimiento personal”, señala. 

Productor del sur de Córdoba, Francisco desempeñó distintos roles dentro de la red CREA: fue asesor del grupo Villa Valeria durante siete años, presidente del grupo Melo-Serrano del que es miembro con su empresa familiar, vocal de la región Centro, integrante de la Comisión Ejecutiva, vicepresidente y finalmente presidente de la entidad entre los años 2015 y 2017.

CREA ha superado con creces lo que muchos presidentes apenas nos atrevíamos a imaginar. Pero esto no ocurrió debido a nuestras capacidades como directivos, sino por la existencia de una red de confianza. Si las cosas salieron siempre mejor de lo esperado no fue gracias a nosotros, sino gracias a los otros, al Movimiento en general y a la red en la que está inserto, que siempre levantó la vara y nos dispuso a hacer un esfuerzo mayor y a generar ideas superadoras, que luego, entre todos pudimos alcanzar. 

La gran fortaleza de este Movimiento reside precisamente en el valor que le otorga a la institucionalidad en su modo de hacer las cosas, y a la búsqueda de consenso para poder hacerlas con otros, generando una red de instituciones con las cuales dialoga y genera propuestas. Estoy convencido de que si mantenemos el foco en las personas y somos capaces de transmitirlo, la institución puede alcanzar lugares inimaginables”, asegura.

 

−¿Qué características imaginás que pueden cambiar y qué cosas deberían mantenerse en el Movimiento CREA? 

−Hay una frase que quizás a algunos les parezca antigua, pero para mí tiene plena vigencia: CREA es una mentalidad, y eso no debe cambiar nunca. CREA es ante todo una actitud, una filosofía de progreso traducida en valores. Implica ir siempre hacia adelante y trabajar para que tu empresa mejore, pero siendo consciente de que está inserta en una comunidad. Si uno no se preocupa por el entorno y no trata de cambiarlo, va a tener la casa más linda de Hiroshima. 

Para que esa esencia no se pierda, el desafío es que la institución mantenga la relevancia para sus miembros, porque si no es importante para ellos, por más que lo sea para el planeta, va a desaparecer. 

 

−¿Cuál debería ser el rol de la dirigencia en este sentido?

−La dirigencia tiene el desafío de ofrecer los elementos necesarios para que la gente se sienta representada por esa filosofía, además de serle provechosa. Quizás suene utilitarista, pero nadie es miembro de una institución si lo que ésta le ofrece no le sirve. Las cosas siempre se hacen porque las personas le encuentran un sentido: ya sea por el vínculo, por afecto, por dinero o incluso por puro romanticismo; si no tienen sentido alguno, se termina perdiendo el norte.

La dimensión humana es importantísima dentro del Movimiento CREA, por eso la dirigencia tiene que surgir de la masa. Debe ser el reflejo de una formación y de una mentalidad. Quienes tienen las riendas de la institución deben mostrarse suficientemente permeables para no ser vistos como extraterrestres, pero no tan cercanos para que al final sean más de lo mismo. Tiene que ser distintos, pero no tanto. Ese es el arte que tiene que saber manejar una Comisión Directiva.

 

−¿Qué nuevas aptitudes o servicios debería ofrecer la sede central a sus miembros?

−Mi manera de imaginarme el futuro es mirando hacia los costados, porque el futuro lo hacen siempre las personas. Si uno se detiene a observar cómo son, cómo se comportan, qué valores comparten y qué les interesa a los chicos de hoy, es posible conocer a los grandes del mañana; pueden llegar a amoldarse un poco pero no van a cambiar en lo esencial. Por algo se describe a la generación X, la Y, la Z… Ciertas características se mantienen a lo largo del tiempo y explican los comportamientos. 

Entonces, imaginémonos el futuro con esos comportamientos, valores y principios que tienen los jóvenes de hoy, para representarnos cómo se tomarán las decisiones a otra escala dentro de CREA.

 

−¿Cómo crees que va a influir el cambio tecnológico en la dinámica de las reuniones, en la interacción entre los grupos, entre zonas y con la sede central?

−Advierto muchas cosas positivas: estamos aprendiendo a organizarnos, a ganar tiempo, a acortar distancias, aunque aún nos queda mucho por aprender. Nuestro primer gran aprendizaje fue de tipo técnico: tuvimos que entender, por ejemplo, qué plataformas utilizar. Después, vino un aprendizaje más vinculado a la dinámica humana, porque la comunicación es fundamental para mantener el vínculo; sin embargo, lo que realmente importa es el vínculo en sí mismo. 

Yo no sé si estas son las mejores herramientas para vincularnos, probablemente no estemos culturalmente preparados para aceptarlas sin condiciones en lo inmediato. Lo que sí sé es que todo cambio implica un proceso, y que si estás formado en tus capacidades, ser parte de CREA te va a permitir darles un mejor uso.

El Movimiento tiene que promover el desarrollo y las herramientas deben ser útiles en ese sentido. No sé adónde va a terminar todo esto, pero lo importante es usar bien la tecnología, hacerla jugar en favor nuestro, sacarle todo el provecho posible y no añorar nuestra vieja “normalidad” porque estos son cambios de fondo, que llegaron para quedarse. Ya no se va a volver atrás, ni siquiera a una situación intermedia, la tecnología siempre va hacia adelante, como el tiempo. 

 

Se cumplieron 60 años. ¿Cómo imaginás o cómo te gustaría que fuera CREA en los próximos años?

Me gustaría que se constituya en una red global, porque la Argentina y las personas necesitamos insertarnos en el mundo. En el fondo, lo que promueve CREA es un cambio cultural, y si hay algo que está en crisis hoy es nuestra cultura. 

Por tratarse de una institución que promueve el cambio, probablemente nunca se convierta en un movimiento de masas, porque los cambios siempre los provoca una minoría. Entonces, si CREA se plantea como una institución que promueve el desarrollo personal, cuando todo el mundo comienza a desarrollarse tiene la obligación de estar un paso adelante. Eso es lo que explica, por ejemplo, la generosidad con la que pone a disposición la información que genera desde hace 60 años.

Y lo que nos permite ser punta de lanza es que 10 ojos ven más que dos. No es una cuestión de capacidades personales, sino de que hay detrás una institución que las potencia. 

Algunos compran la idea de que todo lo que han logrado es gracias a ellos mismos, pero cuando se van del Movimiento se “desinflan”. ¡No es que CREA sea una maravilla sino que es un sistema que promueve justamente la superación personal!

Mirando hacia delante no me preocupa qué vamos a hacer sino cómo lo vamos a hacer, cómo vamos a lograr, como institución, que se mantenga viva la llama, la mística, qué cosas nuevas tenemos que hacer para que nos vaya mejor, porque cuando se es el primero, siempre hay tiempo para equivocarse. 

Durante el tiempo en que formé parte de la Comisión Directiva todo lo que nos propusimos salió siempre mejor de lo planeado. Nos planteamos instalar la cuestión ambiental y terminó creándose un Área de Ambiente. Imaginamos a 2500 personas en el primer Congreso Tecnológico que tuve el honor de presidir y fueron 3200, además de ser uno de los primeros encuentros que se transmitió por streaming, con participantes de 17 países… 

Ahora, todo esto no fue producto de la acción de un grupo de personalidades destacadas, sino de un entorno de colaboración que involucra al Movimiento CREA y a una red extendida de la que participan diversas instituciones y organizaciones amigas que comparten nuestros sueños. Eso es lo bueno del Movimiento, que a veces a uno se sorprende de hasta dónde lo pueden llevar los acontecimientos… 

 

−¿Crees que el Movimiento debe estar abierto a nuevos perfiles?

−Creo que debería incorporarlos en la medida en que les sirva a todos. Hacerlo únicamente para decir “soy diverso” no sirve. Nos tiene que servir como miembros, como institución y como país. Es como cuando CREA promueve la participación pública o la ayuda a los colegios. No todo el mundo lo ve del mismo modo y aceptamos esa diversidad, pero nos interesa como institución y fluye, sin ser ni lo más importante ni lo esencial del Movimiento. Tenemos que buscar siempre el equilibrio, ese es nuestro eterno desafío.

 

Iguerabide: “CREA debe promover el desarrollo y las herramientas deben ser útiles en ese sentido. Lo importante es usar bien la tecnología, hacerla jugar en favor nuestro y no añorar nuestra vieja ‘normalidad’, porque estos son cambios de fondo que llegaron para quedarse. 

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