25 de noviembre de 2020

De criadores a ciclo completo

La experiencia de los empresarios integrantes del CREA Aoken Al.

A veces una situación límite puede ser el disparador de un cambio superador. Eso fue lo que le sucedió a los integrantes del CREA Aoken Al (región Semiárida).

A mediados de la década pasada la región noreste de la provincia de Río Negro experimentó una sequía severa que promovió el uso de silos autoconsumo –tanto para recría como para engorde en encierres– con maíz (eventualmente cebada), balanceados y núcleos.

El proceso de intensificación permitió así profesionalizar la gestión de los recursos forrajeros presentes en los campos naturales, mejorando el estado de los rodeos de cría y empleando a la recría como “fusible” para el manejo de la carga en función de la disponibilidad de pasto.

Luego volvieron las lluvias. Pero el sistema intensivo se quedó. Si bien el promedio histórico de precipitaciones es de unos 470 milímetros anuales, la variabilidad del régimen de lluvias es la característica principal presente en la zona.

“Ahora sentimos que somos dueños de nuestro negocio”, comentó Cristian Burtre, uno de los once integrantes del CREA Aoken Al, durante un evento virtual organizado por el grupo con la coordinación de la asesora del mismo Carla Roveglia.

“Productivamente hay un intercambio de experiencias muy importante con avances tecnológicos notables, por ejemplo, en tactos, condición corporal, apotreramiento, incorporación de quemas prescriptas y manejo holístico”, apuntó Cristian.

Las empresas ganaderas, localizadas en el departamento rionegrino de Pichi Mahuida, suman unas 75.000 hectáreas de campo natural con alrededor de 5000 vientres bovinos en total y escalas diversas que van de las 59 a 990 vacas. Nueve de las once realizan ciclo completo.

El grupo se creó en 2014 en el marco del programa Cambio Rural y en 2016 comenzaron a probar el funcionamiento de la metodología CREA para incorporarse de manera definitiva a CREA en 2018.

“Llevamos ya tres años haciendo gestiones con metodología CREA y tenemos información que nos permite analizar cómo venimos y proyectarnos hacia el futuro”, remarcó Abel Albizua.

El hecho de pasar de ser criadores a empresarios ganaderos de ciclo completo, además de brindar una mayor estabilidad financiera y económica a las empresas, permitió generar nuevos empleos genuinos directos e indirectos a través de la creación de una red regional de proveedores de insumos y servicios.

La intensificación permitió también instrumentar diferentes estrategias de manejo de los rodeos para aprovechar la ventaja comparativa presente en la región, la cual, al ser libre de aftosa sin vacunación, cuenta con valores de la hacienda superiores a los presentes hacia el norte del río Colorado porque en la misma no puede ingresar carne vacuna producida en áreas libres de aftosa con vacunación. Por otra parte, gracias al ciclo completo fue posible valorizar las inversiones realizadas en genética.

Uno de los temas de trabajo presentes en el grupo es la implementación de planes de manejo sistematizados de quemas prescriptas. “Dos años atrás comenzamos a implementar un plan de quemas, a razón de un potrero por año, dado que es una tecnología clave para mejorar la productividad del pastizal y evitar incendios descontrolados”, comentó José Marinzalta.

Este año, durante el período de aislamiento obligatorio, el apoyo mutuo entre los integrantes del CREA Aoken Al fue un aspecto esencial frente a las serias restricciones logísticas que debieron enfrentar.

“Encontramos en el grupo CREA un pilar desde lo productivo y lo organizacional, además de ayudarnos en el desarrollo de la familia empresaria”, señaló Gastón Arocena, quien gestiona una empresa familiar junto a sus tres hermanos.

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