12 de septiembre de 2018

Comenzó a instrumentarse el plan de gestión de envases

Estado de avance de la iniciativa orientada a garantizar la sostenibilidad de la cadena de valor agrícola.

A fines de mayo pasado la Fundación Campo Limpio, integrada por empresas que conforman la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) y la Cámara de la Industria de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), presentó a las provincias el plan base para comenzar a definir el esquema de devolución y reciclado de envases vacíos de fitosanitarios (en el marco de lo dispuesto por el decreto 134/18 reglamentario de la Ley Nº 27.279).

La Ley 27.279 requiere la intervención de las provincias para que se aprueben los sistemas de gestión de envases vacíos, de manera tal que los mismos solamente podrán comenzar a implementarse una vez que sean validados por las autoridades de esas jurisdicciones.

“Hasta el momentos trece provincias designaron formalmente a autoridades para comenzar a trabajar en el tema”, explicó Ambrosetti, director de la Fundación Campo Limpio. “Puede tratarse del Ministerio o la Secretaría de la Producción de la provincia, el de Ambiente o ambos a la vez”, añadió.

¿En qué provincias ya se comenzó a trabajar en el sistema?

EA: Las provincias que contestaron y con las cuales comenzamos el contacto son hasta el momento Buenos Aires, Corrientes, Chaco, San Luis, Río Negro y Neuquén. La primera que visitamos fue la provincia de Corrientes, donde nos juntamos con el ministro de la Producción y con la Secretaría de Ambiente, que depende de ese ministerio. Lo primero que se hace es un monitoreo de la provincia. Corrientes, por ejemplo, tiene dos centros de almacenamiento transitorios de envases (CAT), uno en Lavalle y otro en Mercedes. El primero funciona muy bien: los empresarios agrícolas devuelven los envases vacíos y luego son retirados por una empresa recicladora que está localizada en Charata, Chaco. Pero el CAT de Mercedes no funciona bien porque el intendente local lo usa para guardar tractores. En función del relevamiento realizado, luego tenemos que determinar dónde deben estar localizados los CAT de acuerdo a la cantidad de envases que se generan en cada área productiva. Una vez definido dónde deberían localizarse los CAT, es necesario determinar la capacidad de cada uno según el volumen proyectado de recepción de envases durante todo el año.

La meta es que ninguna zona quede descubierta.

EA: Exacto. Una vez que tenemos ese diagrama diseñado, vamos a las zonas, generalmente acompañados por autoridades de las provincias, porque se necesitan habilitaciones tanto municipales como provinciales, y se convoca a los actores del distrito: productores, cooperativas, acopios, distribuidores y, por supuesto, autoridades del municipio. Los convenios podemos hacerlos con la municipalidad, que nos ofrece, por ejemplo, un terreno disponible para montar un CAT, o bien podemos recurrir a los distribuidores de agroinsumos, muchos de los cuales tienen terrenos habilitados disponibles. La cuestión es cómo coordinamos recursos para que el sistema sea ágil y económico para todos. Una vez definido eso, se construirá el CAT con su correspondiente logística, porque la ley establece dos tipos de envases: el que se puede lavar y el que no; este último entonces debe destinarse a disposición final, que no es otra cosa que incinerarlo en un horno habilitado para tal fin.

De todas maneras, ese tipo de envases representa un componente minoritario. La mayor parte pueden reciclarse.

EA: Sí. El productor está obligado por ley a realizar un triple lavado y perforar los envases vacíos, para luego llevarlos a un CAT o nodo logístico, dado que en la provincia de Buenos Aires estamos contemplando crear unidades de recepción así denominadas.

¿Un CAT estaría adaptado para recibir un gran volumen y un nodo uno menor?

EA: Claro. El distribuidor es el que está más cerca del productor, quien además tiene los datos de ventas de fitosanitarios; entonces, un distribuidor, al igual que una cooperativa o un acopio, puede tener un nodo logístico en un galpón pequeño para recibir envases de sus clientes o asociados, porque no es viable, en términos económicos y logísticos, montar un CAT en cada pueblo. Los envases podrían enviarse a un nodo para luego ser derivados al CAT de la zona de influencia del mismo o directamente a la empresa recicladora.

¿Cuántas empresas recicladoras hay?

EA: Los recicladores deben estar habilitados. Algunas empresas del rubro son muy profesionales y han realizado inversiones importantes, mientras que otras deben acomodar algunos papeles.

La localización de las plantas de reciclado de envases es clave para evitar que el sistema tenga un elevado componente de costos de fletes.

EA: Sí. El componente del flete es importante. Algunos recicladores cortan al medio los envases y los van encajando para que entre una mayor cantidad en los camiones.

¿El productor va a tener que hacerse cargo del flete para llevar los envases vacíos al CAT o al nodo?

EA: La idea es aprovechar los falsos fletes para que eso no represente un costo. Cada vez que alguien va a buscar productos al pueblo, puede llevar los envases vacíos en la camioneta. Lo mismo puede pasar con envíos realizados por los distribuidores a los campos.

Puede ser entonces un servicio provisto por los distribuidores: encargarse de los envases cuando entrega productos.

EA: Es lo que le planteamos a los distribuidores, sí. La obligación del productor es entregar los envases, ya sea que lo lleve él o que se lo entregue al distribuidor. La fecha límite para devolver envases de un año, lo que representa un problema, porque algunos productos tienen una duración mayor a un año; tendría que revisarse esa cuestión. Cuando entregue el envase lavado y perforado, se le va a dar al productor un certificado para validar el hecho.

La entrevista completa puede leerse en la última edición de la Revista CREA

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