10 de julio de 2019

Caminos rurales: imposible trabajar en soledad

Experiencia del Nodo Pilar

Los eventos climáticos extremos –cada vez más recurrentes– hicieron que en muchas zonas productivas el problema de los caminos rurales se transformara en un factor crítico.

Por ese motivo el Nodo Pilar, conformado en 2013 por la región CREA Santa Fe Centro, la Cooperativa Guillermo Lehmann y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), comenzó a trabajar en los últimos años con las autoridades comunales de los departamentos Castellanos y Las Colonias para intentar coordinar acciones conjuntas tendientes a lograr una solución integral al problema.

“Los caminos rurales requieren muchos recursos que las comunas no tienen a pesar de la enorme cantidad de dinero que las regiones productivas transfieren a la Nación”, apunta Diego Lescano, referente CREA en el ámbito del Nodo Pilar.

“La falta de políticas adecuadas para promover el desarrollo de una región que es clave para la producción lechera argentina termina atentando contra el arraigo rural –en los departamentos de Castellanos y Las Colonias existen 195 escuelas– y la posibilidad de que pueda aumentar la oferta de leche y productos lácteos”, advierte.

Desde mediados de 2016 el Nodo Pilar comenzó a organizar talleres cuatrimestrales con referentes comunales y senadores provinciales para comenzar a armar un red a partir de la cual pudiese ser factible implementar una gestión integral de la red vial rural en los dos departamentos del centro de Santa Fe.

En marzo de este año el Nodo Pilar presentó un documento en el cual se detalla la situación de los caminos rurales en Castellanos y Las Colonias (que se considera la base de partida para comenzar a diseñar políticas activas en la materia).

El departamento Las Colonias –con cabecera en la ciudad de Esperanza– tiene una superficie de 6439 km2 dividida en 37 distritos administrativos (comunas). Castellanos –con cabecera en Rafaela– tiene una superficie de 6600 km2 con 46 comunas. La red vial rural de ambos departamentos es del orden de 12,8 millones de kilómetros, de los cuales apenas un 10% tiene algún mejorado como ripio o arenado. La mayor parte de los caminos mejorados fueron construidos con aportes de los productores y gobiernos locales.

El estudio del Nodo Pilar detectó que casi el 20% de los caminos del área se consideran “perdidos” por diversos motivos: avance de renovales, alcantarillas rotas que obligan a utilizar un paso alternativo, ocupaciones por propietarios linderos o cuentapropistas informales que desarrollan actividades como ladrillería, entre otros. Y que más del 30% de los caminos transitables necesitan limpieza de renuevos en las cunetas.

Existe una importante diversidad de situaciones en el cobro de tasas para el mantenimiento de caminos. Las mismas van desde 3 a 14 litros de gasoil/ha/año con pagos –dependiendo de la comuna– trimestrales, cuatrimestrales, bianuales o mensuales. En algunos casos dentro de un mismo distrito se cobran tasas diferenciales según la ubicación de la propiedad en relación al acceso a los caminos mejorados. Como excepción, existe un distrito que no cobra tasa fija para el mantenimiento, sino solamente el costo total proporcional de las mejoras que realiza.

La mayoría de los gobiernos locales manifestó un elevado porcentaje de morosidad (en algunos casos hasta del 30%), especialmente en los establecimientos linderos a campos arrendados. En algunos pocos casos, la industria láctea regional colabora aportando recursos para el mantenimiento de los caminos mejorados. En el 57% de los distritos relevados, los productores participan en la planificación del mantenimiento de los caminos.

La investigación detectó además que las alcantarillas constituyen un serio problema porque son insuficientes y una alta proporción está dañada, mientras que otras son de tamaño inadecuado; se suma a la situación un deficiente mantenimiento de las cunetas.  Las autoridades de los gobiernos locales manifiestan continuamente la falta de maquinarias específicas y de recursos económicos para afrontar las inversiones mínimas necesarias.

Otro de los inconvenientes relevados es la falta de obras hídricas de importancia en lugares estratégicos y una articulación deficiente entre los “comités de cuencas”, las comunas y la Dirección Provincial de Vialidad. En 2016 la provincia de Santa Fe aprobó una nueva Ley de Aguas (13.740), pero la misma aún no está formalmente vigente porque no fue reglamentada por el Poder Ejecutivo provincial.

Existe también una escasa coordinación en la utilización de la red vial durante los días de lluvia entre las autoridades locales, los productores y las empresas lácteas (agravado por el uso irresponsable que hacen algunas personas).

El trabajo detectó que el 30% de las comunas comparte maquinarias para realizar obras de mantenimiento de la red vial rural, mientras que apenas un 7% manifestó haber realizado inversiones conjuntas y que ninguna colabora con el personal.

En el taller realizado en Colonia Aldao, en octubre de 2018, los integrantes del Nodo Pilar acordaron que existen unos 1800 kilómetros de caminos rurales en Castellanos y Las Colonias que necesitan mejoras de manera urgente por el elevado uso de los mismos  por parte de escuelas, tambos e industrias.

 

Proyecto

Los integrantes del Nodo Pilar están diseñando un proyecto para asfaltar una sola mano de la calzada (3,50 metros de ancho) de caminos rurales, con intersecciones espaciadas hacia la otra calzada, de manera tal de permitir el paso vehicular en situaciones de lluvias torrenciales. “Para el Nodo Pilar esto sería un hito porque en la provincia de Santa Fe no existen caminos rurales asfaltados”, comenta Diego Lescano.

Existen empréstitos de entidades internacionales que pueden financiar la obra, aunque, para que se hagan efectivos, se requiere el aval tanto de la provincia como de la Nación.

El costo de un kilómetro de ripio es actualmente de alrededor de un millón de pesos, mientras que el asfaltado de una sola mano de la calzada puede llegar a ser cuatro veces mayor.

“El ripio tiene una vida útil aproximada de unos diez años y requiere un mantenimiento constante si se realiza un uso intensivo del mismo; en cambio, el asfalto, además de necesitar un mantenimiento mínimo, puede durar unos treinta años, con lo cual, en términos relativos es mucho más económico que el ripio. El problema reside en conseguir los fondos para poder financiar la inversión inicial”, explica el empresario CREA.

El proyecto contempla realizar una prueba piloto de 50 kilómetros asfaltados en diez comunas (cinco de Castellanos y las otras cinco de Las Colonias). Cada comuna podrá elegir los cinco kilómetros por asfaltar.

“El propósito del Nodo Pilar es generar las condiciones para que las comunas puedan llevar adelante las obras; los 50 kilómetros serían una prueba piloto para demostrar que es posible contar con caminos rurales transitables en cualquier circunstancia ambiental”, señala Diego.

“Ni las comunas ni los empresarios agropecuarios tenemos recursos suficientes para poder mejorar los caminos rurales porque los mismos son derivados a la Nación, por lo que es necesario realizar un trabajo interinstitucional para poder encontrar una solución a un problema crítico para la región”, agrega.

La producción de soja de los departamentos de Castellanos y Las Colonias ronda las 830.000 toneladas. Si se considera un valor FOB promedio de 350 u$s/tonelada con un tipo de cambio de 44 $/u$s, los empresarios agrícolas –sólo contemplando al cultivo de soja– aportarán este año derechos de exportación por más de 3500 millones de pesos.

“Los empresarios agropecuarios invertimos muchos recursos para mejorar nuestros sistemas productivos, pero luego ese potencial no puede plasmarse por las limitaciones de infraestructura, entre otros aspectos. Por eso se necesita de la planificación y el trabajo de los diferentes niveles del Estado y de los actores involucrados”, concluye Diego.

 

La nota completa se encuentra en la edición de julio de la Revista CREA

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