Metodología CREA para personal tambero

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Casos exitosos en tres regiones regiones CREA: Santa Fe Centro, Sur de Santa Fe y Mar y Sierras.

En algunos grupos lecheros, la metodología CREA se aplica para capacitar a encargados y trabajadores de tambos con resultados significativos. Genera un ámbito de confianza integrado por pares que tienen por delante los mismos desafíos.

Más allá de las particularidades de cada caso, en todos ellos el factor común es la posibilidad de brindar al personal conocimientos técnicos a la vez que se aprovecha la riqueza de la experiencia compartida entre personas con responsabilidades similares.

Caso uno
En el CREA Castelar (Santa Fe Centro) hace ya 13 años que emplean el método CREA para promover el desarrollo personal y profesional de los tamberos que trabajan en las empresas lecheras del grupo.
La metodología utilizada es similar a la del CREA: se hacen reuniones cada dos meses en las cuales se visita un tambo con un temario previamente preparado por el “coordinador/asesor”. Se presenta el equipo de trabajo y las actividades que realiza, se hace una recorrida de las instalaciones, casas y pasturas, etcétera. Cada jornada concluye con un trabajo en grupos en el cual se reflexiona acerca de las características destacables del tambo visitado y aquellas cuestiones que podrían mejorar.
“Se hace hincapié en aquellos aspectos en los cuales el control de procesos y la operatividad del personal son determinantes del éxito, tales como prepartos, guacheras, recrías, rutinas de ordeñe o autoconsumos de silos”, comenta José Luis Sala, coasesor del CREA junto a Ignacio Carnevale.
El objetivo de las reuniones no es presentar “ejemplos”, sino mostrar la manera en que cada equipo realiza sus actividades diarias y los indicadores físicos de eficiencia. ´
El aporte de los pares –con la debida coordinación del asesor– ha permitido en muchos casos generar cambios significativos en la forma de hacer las cosas. “Dentro de las tecnologías de manejo, la implementación del autoconsumo de silajes es una de las más importantes”, explica Sala. “Otro avance que se logró a través de las reuniones fue la mejora en la crianza de terneros, tanto en mortandades perinatales como en la guachera”, añade.
La clave para que las mejoras se sostengan en el tiempo reside en que los trabajadores incorporen conocimientos prácticos provenientes de un intercambio realizado con sus pares. “La posibilidad de integrar un grupo de referencia también permitió –en el actual contexto de serias dificultades para la actividad– que los tamberos tuvieran un marco de contención anímico”, indica Sala.

Caso dos
En 2013 se llevó a cabo en el CREA Zona IV Lechera (Mar y Sierras) una encuesta para evaluar la situación de los trabajadores de tambos, en la cual se observó que, además de una elevada rotación, el nivel de conocimientos sobre la actividad tenía bastantes lagunas. Entonces decidieron comenzar a ofrecer talleres al personal.
“Desde 2013 a la fecha llevamos realizados 15 encuentros, de los cuales no participan ni encargados ni los dueños de la empresa: están destinados únicamente a las personas que están en el día a día de los procesos del tambo”, comenta Esteban Caamaño, coordinador de los talleres.
Cada taller se realiza en el horario de 9.30 a 13. La capacitación consiste en la visita a un tambo del CREA por parte de no más de dos trabajadores por empresa invitada (esto es así para que el taller no se torne multitudinario).
“El primer objetivo fue que los trabajadores conocieran otros establecimientos, sistemas, personas y situaciones afines a su actividad. A medida que se generó confianza entre los participantes, introdujimos aspectos de la metodología CREA, tales como las rondas de novedades, la presentación del tambo, recorridas, trabajo en grupo y conclusiones”, explica Caamaño.
Durante las recorridas se hacen paradas técnicas en los principales sectores (guachera, recría, instalación del tambo, parcela en pastoreo, etcétera) y en cada una de ellas el encargado del área del tambo anfitrión cuenta qué hace, de qué manera y porqué.
“El taller pretende generar aprendizajes basados en la experiencia en un ámbito de camaradería que permite el encuentro de pares, de manera tal de que compartan sus conocimientos, además de debatir sobre casos puntuales observados en la recorrida”, apunta Caamaño.
“Este año cambiamos un poco la metodología. Si bien seguimos visitando los tambos y realizando las rondas de novedades –que cada vez resultan más fluidas y jugosas– ahora en cada taller se aborda una temática particular; las últimas fueron sobre manejo de pasto y reproducción, mientras que las próximas serán sobre calidad de leche, guachera y trabajo en equipo”, agrega.
La creación de un grupo de pares permitió que las personas se sientan valoradas, dado que toda capacitación es una inversión empresaria, además de generar un ambiente de “catarsis” y contención necesario durante las épocas de crisis económicas o problemas climáticos. Otro de los resultados de los talleres fue el intercambio espontáneo de información relativa, por parte de los trabajadores, de las condiciones laborales de cada uno en las diferentes empresas, algo que permitió –con una adecuada comunicación– solucionar desvíos, además de reforzar la confianza del personal en aquellas empresas que se encuentran por encima del promedio.
“Es enorme el entusiasmo y las ganas de aprender y de superarse con el que los trabajadores acuden a cada encuentro. Y es necesario rescatar la actitud de los empresarios del CREA para emprender el cambio, porque sin su convicción estos talleres no serían posibles”, concluye.

Caso tres
Tres años atrás, el CREA La Cesira Tambero (Sur de Santa Fe) creó un grupo de encargados que comenzó a funcionar de manera independiente con su propio plan de trabajo.
“Se realiza una reunión mensual en cada campo, las cuales son multitudinarias, porque cuentan con la participación de todos los que llevan a cabo el trabajo: guacheros, parteros, inseminadores, ordeñadores y mixeros, entre otros”, explica el asesor del CREA Ezequiel Galeazzi.
“En general, son reuniones de 28 inseminadores, 30 ordeñadores, 25 personas responsables de guachera y preparto, entre otros responsables de área. Se generan intercambios muy interesantes, porque no sólo se capacitan, sino que intercambian experiencias con sus pares”, añade.
En las capacitaciones se suele convocar a un especialista que ofrece una charla teórica o práctica para luego dar lugar a una puesta en común.
“La capacitación de guachera y preparto la hacemos con una modalidad diferente: los especialistas en esa área hacen una recorrida por el campo y proponen mejoras; recién después ofrecen una charla a los encargados y al personal afectado a esa área. Hasta ahora, estas capacitaciones son las que más impacto positivo han tenido, porque promovieron importantes mejoras”, apunta Galeazzi.
Además, el grupo de encargados recibe capacitaciones específicas, las cuales incluyen viajes temáticos orientados a conocer otros sistemas de producción y empresas innovadoras en lo que respecta a dinámicas de trabajo en equipo y gestión de personas.

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La clave para que las mejoras se sostengan en el tiempo reside en que los trabajadores incorporen conocimientos prácticos provenientes de un intercambio realizado con sus pares.

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