Definición del problema

En la Argentina se inició, desde hace algunos años, un acelerado proceso de intensificación de la producción de leche.

De acuerdo a estimaciones del Censo Nacional Agropecuario, mientras que la producción de leche a nivel nacional en los últimos 20 años aumentó en un 76% ,el número de tambos en ese lapso se redujo a menos de la mitad: de30.100 a 11.600 unidades productivas.

La actual transformación de los sistemas productivos genera una problemática específica debido al incremento en la cantidad de efluentes generados en las instalaciones de ordeño. Esta situación se agrava en establecimientos grandes donde existen descargas muy concentradas como sucede frecuentemente en tambos de gran escala.

Los resultados obtenidos por Taverna y Charlón (1999) y Charlón et al. (2000), demuestran que 100 vacas diariamente requieren para el lavado de la instalación de ordeño un promedio de 3.000 litros de agua y generan 36 kg de materia seca provenientes principalmente de la materia fecal y los restos de los alimentos. Estas fracciones conforman un efluente caracterizado por un nivel de contaminación promedio medida en DBO5 (cantidad de materia susceptible de ser consumida u oxidada por medios biológicos en 5 días) de 0,003 kg por litro de efluente. Estos valores se traducen a nivel país en 20 mil millones de litros de efluentes generando una contaminación potencial de 60 millones de kg de DBO5 por año. Esto equivale aproximadamente a la carga orgánica de los efluentes cloacales generados por la población de la Ciudad de Buenos Aires por año (3,2 millones de personas).

Otros impactos provenientes de la producción primaria lechera:

  • Suelos: contaminación por deposición de materia orgánica en el lecho de laguna y degradación de los suelos debido al riego de zonas con efluentes con tratamiento y/o composición inadecuada.
  • Agua: contaminación por filtración a las napas subterráneas, debido a la ausencia de impermeabilización, y descarga a cursos de agua superficiales con una calidad de agua no adecuada (exceso de materia orgánica).
  • Aire: polución por olores y compuestos orgánicos volátiles.
  • Salud humana y saneamiento rural: favorecen la proliferación de moscas y otros de vectores de enfermedades y la generación de patógenos en el ambiente.

El correcto manejo de estos residuos es un aspecto clave para la sustentabilidad de los sistemas lecheros en función de:

  • Limitar la transferencia de nutrientes desde la pastura o cultivos hacia secciones improductivas de la explotación (e.g. corrales, fosa).
  • Limitar el efecto negativo de los efluentes del tambo sobre el medio ambiente y la salud humana y animal.

La gestión de efluentes en la Argentina

Existen evidencias de que en nuestro país el incremento del volumen de efluentes originados en las instalaciones de ordeño no fue debidamente previsto en la mayoría de los tambos, ya sea por no contar con los conocimientos necesarios, de una planificación previa y la falta de una infraestructura y equipamientos adecuados para tal fin. Sumado a ello, existe un desconocimiento generalizado acerca de cuáles son las regulaciones dentro de las cuales se enmarca el manejo de efluentes en tambos para las diferentes regiones de la Argentina.

En términos de diagnóstico de situación, no se cuenta hoy en día con información actualizada en términos del nivel de contaminación presente como así de los sistemas de manejo implementados en los tambos a nivel nacional. Dicha información resulta determinante para poder diseñar una estrategia efectiva de implementación de tecnologías de manejo de residuos.

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